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La CAR alerta sobre la fragilidad hídrica en Cundinamarca ante posibles sequías

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) lanzó un contundente llamado de atención sobre la fragilidad hídrica de la región. Su director, Alfred Ballesteros, advirtió que bastarían entre tres y cuatro semanas sin lluvias para que el 80% de los municipios bajo su jurisdicción tengan que recurrir al racionamiento de agua, un escenario que se agravaría ante un eventual recrudecimiento del fenómeno de El Niño.

La entidad insistió en la necesidad urgente de planificar el crecimiento territorial y reforzar la adaptación al cambio climático, apoyada en estudios realizados desde 2024 que confirman los severos retos de la región para garantizar la seguridad hídrica. “No estamos hablando de suposiciones, no son discursos, son realidades de nuestro territorio”, enfatizó Ballesteros al señalar que más de 26 municipios —aproximadamente una cuarta parte de la jurisdicción— ya se encuentran en un índice de alta vulnerabilidad hídrica.

Un problema que ya afecta la cotidianidad

El director de la corporación subrayó que la crisis hídrica no es una amenaza futura, sino una realidad presente. En poblaciones como Anapoima y La Mesa, el suministro de agua potable solo está disponible en días específicos. Esta restricción obliga a residentes y visitantes a instalar grandes tanques de reserva o a depender continuamente del suministro mediante carrotanques para cubrir sus necesidades básicas.

Frente a este panorama, la CAR ha impulsado diversas obras de mitigación y adaptación en la región. Entre las principales acciones destacan la infraestructura rural: Construcción de más de 3.000 reservorios de agua de lluvia y distribución de 80.000 kits de aprovechamiento, el sector productivo con la implementación de proyectos de economía circular y reuso de aguas y la destinación de $170.000 millones de pesos para ampliar la capacidad de almacenamiento del embalse del Neusa.

Acciones concretas frente a los discursos

A pesar de estos esfuerzos institucionales, Ballesteros concluyó que el país en general sigue sin estar preparado para afrontar períodos prolongados de sequía. Para el funcionario, la presión sobre las fuentes hídricas va en aumento y las medidas adoptadas a nivel nacional aún resultan insuficientes, por lo que urgió a pasar de las palabras a la ejecución de hechos concretos que protejan el recurso hídrico antes de enfrentar escenarios de desabastecimiento más severos.

 

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