Cambio laboral en Colombia: a partir de este 15 de julio la jornada máxima semanal es de 42 horas
A partir de este 15 de julio, Colombia da un paso decisivo en la flexibilización de sus condiciones de trabajo al fijar la jornada laboral en 42 horas semanales, un hito que expone una marcada dualidad entre el aspecto humano y el financiero. Según un estudio de la Federación Colombiana de Gestión Humana (ACRIP) aplicado a 166 empresas, existe una tensión evidente en el sector productivo: mientras que un abrumador 90% de las organizaciones aplaude la medida por el impacto positivo en el bienestar y la salud mental de los empleados, el 68% de las firmas teme que esta reducción impacte negativamente sus márgenes de rentabilidad.
Para asimilar este nuevo marco legal, el tejido empresarial del país se encuentra en plena reorganización operativa y de horarios. Actualmente, el 52% de las compañías concentra sus actividades en cinco días a la semana, un 44% distribuye sus labores en seis días, y solo un selecto 4% se ha aventurado a implementar una semana de cuatro días. Respecto a la transición gradual exigida por la ley, el 71% ya venía operando bajo el esquema de 44 horas; sin embargo, el progreso hacia la nueva meta sigue su curso, registrando que un 14% de las empresas ya alcanzó las 42 horas, un 9% se anticipó bajando a 40 horas, y un 6% trabaja 43 horas semanales. Para consolidar estos cambios, las organizaciones han recurrido a la reprogramación de turnos (51,2%), al fomento de cambios culturales (48,2%) y a reestructuraciones internas (30,1%).
Ante este panorama de asimilación y cambio, Juan Carlos Ramírez, presidente de ACRIP, puntualizó para Portafolio, que si bien la normativa es sumamente beneficiosa para que los colaboradores logren un balance óptimo entre su empleo y su vida privada, representa un reto de gran envergadura para las empresas, las cuales deben optimizar sus procesos de manera inteligente para mantener su competitividad sin generar sobrecostos. Al final del día, esta transición deja claro que cuidar la salud mental y la calidad de vida de los equipos de trabajo no es un gasto, sino una inversión estratégica capaz de blindar y fortalecer la estabilidad financiera de cualquier negocio.
Fuente: Portafolio
Redacción: Ecoradio Stereo

