El alto costo de no dormir: El 59% de los colombianos tiene un descanso deficiente
La Asociación Colombiana de Medicina del Sueño (ACMES) es la principal organización científica y gremial en Colombia dedicada al estudio, diagnóstico y tratamiento de los trastornos del sueño. Fundada en 1998, reúne a un equipo multidisciplinario de especialistas que incluye neurólogos, neumólogos, psiquiatras, otorrinolaringólogos y médicos generales. La Asociación entregó los reportes más recientes del año 2025 y de marzo de 2026, mostrando el panorama del sueño en Colombia que presenta matices bastante preocupantes:
El dato más relevante se refiere a la población afectada con problemas del sueño: el 59% de los colombianos padece algún trastorno del sueño, siendo el insomnio y la apnea los más comunes. Solo el 16% de los afectados consulta a un especialista. La mayoría opta por la automedicación o simplemente se acostumbra a vivir con fatiga crónica. No menos importante es que cerca del 45% de la población admite necesitar algún tipo de ayuda o pastillas para lograr conciliar el descanso. Aunque el ideal biológico son 8 horas, el promedio nacional muestra que el sueño de los colombianos apenas alcanza las 6 horas y 31 minutos.
Colombia es un país «madrugador»: estudios globales (como el informe de Ikea 2025) señalan que los colombianos se despiertan, en promedio, a las 5:00 de la mañana, pero esto no es por una cultura de productividad saludable, sino por largos tiempos de desplazamiento, jornadas laborales extensas e ingreso de los niños a estudiar cerca de las 6:00 de la mañana.

¿Por qué no dormimos bien?
Los especialistas identifican tres factores principales que están «robando» el sueño en el país:
La tecnología y las pantallas: el 71% de los colombianos utiliza el celular justo antes de dormir. Las pantallas (celulares, tablets, computadoras) emiten una luz azul de onda corta. El cerebro interpreta esta luz como si fuera luz solar, lo que detiene la producción de melatonina, la hormona responsable de inducir el sueño. Al engañar al cerebro haciéndole creer que aún es de día, tardamos mucho más en quedarnos dormidos. A diferencia de leer un libro en papel, el contenido de las pantallas suele ser interactivo o altamente estimulante.
Preocupaciones económicas: los problemas financieros y el estrés laboral son citados como la principal causa de insomnio «de mantenimiento» (despertarse en medio de la noche y no poder volver a dormir).
Higiene del sueño deficiente: es una serie de hábitos y factores ambientales que impiden que el cuerpo logre un descanso reparador. Cuando estos comportamientos se vuelven crónicos, afectan no solo la energía diaria, sino también la salud mental y física. El uso del televisor en la habitación (59% de los hogares) y el desorden en el dormitorio afectan negativamente la calidad del descanso. De igual manera una habitación calurosa, comidas abundantes antes del descanso, ruidos externos, horarios variables de ir a la cama y siestas prolongadas durante el día, terminan afectando el sueño.
Impacto en la salud
No se trata solo de cansancio. Los expertos advierten que este déficit de sueño está directamente relacionado con el aumento de enfermedades cardiovasculares e hipertensión, trastornos de ansiedad y depresión, bajo rendimiento académico y laboral.

