BOGOTÁ

Café a Ciegas: cerrar los ojos para abrir el corazón

En la ciudad de Bogotá se vivió una nueva experiencia de Café a Ciegas, que fue mucho más que simplemente tomar una taza de café; fue una inmersión sensorial y social que rompió las barreras y desafió la forma en que percibimos el mundo.

¿De qué se trató?

El director y creador de esta iniciativa es José David Díaz, quien posee una discapacidad visual de nacimiento y se desempeña como músico de profesión y gestor cultural desde el año 2002. “Café a Ciegas en una empresa que diseña, produce y comercializa experiencias multisensoriales alrededor del arte, la cultura y por el mágico mundo del café».

La premisa es sencilla, pero poderosa: entrar a un espacio en oscuridad total. Al eliminar el sentido de la vista (que suele dominar el 80% de nuestra percepción), nuestros otros sentidos —oído, tacto, olfato y gusto— se agudizan al máximo. Es un requisito para participar tener cero distracciones: se debe apagar el celular (están prohibidos para evitar luces), de esta manera la conexión con los acompañantes o con los desconocidos en la mesa se vuelve mucho más íntima y real.

La sesión estuvo acompañada de relatos, sonidos ambientales y acompañamiento músical en vivo que nos transportaron a un ambiente rural, creando una narrativa envolvente. Cuando se elimina la luz, el cerebro no se queda de brazos cruzados; redistribuye esa inmensa potencia de cálculo hacia los otros sentidos. Al no tener que procesar imágenes, la corteza auditiva se vuelve más sensible. Los sonidos que antes eran «ruido de fondo» (pájaros, perros, agua que fluye, cadenas que se arrastran, una flauta o la lluvia que cae), pasan al primer plano. Sin distracciones visuales, resulta más fácil concentrarse en la textura de un sonido o en la procedencia del aroma de un buen café.

La anfitriona y directora de la Fundación Sirius, Tatiana Yelena Rodríguez  Mojica y los meseros son personas con discapacidad visual. Esto invierte los roles tradicionales: en la oscuridad, ellos son los expertos y los participantes del evento se dejan guiar por ellos, lo que genera una empatía profunda y genuina.

Las personas pueden degustar diferentes tipos de café colombiano de alta calidad, aprendiendo a identificar notas, aromas y texturas sin dejarte influir por la apariencia de la bebida o el empaque.

Café a ciegas: de frente a una realidad

Estar a oscuras nos invita a experimentar la incertidumbre. Sin ver, perdemos el control visual, lo que genera una sensación inmediata de vulnerabilidad. Al «ponernos en el papel» de las personas ciegas, entendemos que el entorno muchas veces no está diseñado para la autonomía de estas personas, lo que genera una empatía directa hacia las barreras arquitectónicas y sociales.

Café a ciegas es una experiencia que hay que vivir, de esta manera se apoya un proyecto que genera empleo digno para personas ciegas, es además un «respiro» del bombardeo visual constante de las pantallas y nos sorprendemos de lo mucho que cambia el sabor del café cuando realmente lo «escuchas» y lo hueles con atención plena.

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