¿Por qué las altas temperaturas en Bogotá en el mes de enero?
Bogotá registra altas temperaturas a comienzo de año. Tome en cuenta estas sugerencias para cuidar su salud y la de las personas más vulnerables.
Si usted ha experimentado “bochorno” en Bogotá y siente que la temperatura ha subido en la capital, no se preocupe. El aumento de temperatura, que muchas personas en la capital del país y en otras ciudades del país han sentido en las últimas semanas, se debe a tres factores según Ghisliane Echeverry Prieto, directora del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).
El primero es de tipo estructural: la crisis climática, que ha llevado a un aumento de las temperaturas a nivel global y que también se siente en Colombia. El segundo es el fenómeno de El Niño, que en nuestro país tiene, a grandes rasgos, unos efectos de disminución en las precipitaciones y un aumento de la temperatura. Y, por último, que coincide con que en enero inicia la temporada de menos lluvias en varias regiones.
Islas de calor
Otro factor que puede ayudar a explicar esta sensación de “bochorno” en la capital del país, son las islas de calor. Este fenómeno ocurre en las áreas urbanas, pues los materiales usados para la construcción (como el hormigón) absorben y retienen más el calor, en comparación con áreas rurales que tienen menores construcciones y mayor cobertura vegetal. En la capital del país, según cifras de la Secretaría de Ambiente, hay 18 de árboles por cada 100 habitantes en el perímetro urbano. No obstante, En los sectores con menos vegetación arbórea, y por ende, menos sombra, hay más islas de calor, entonces Mártires, La Candelaria, Antonio Nariño y Tunjuelito, son las zonas más susceptibles a los cambios en el clima.
Según modelaciones del Ideam, de continuar la variación positiva del calentamiento global, para 2100 la temperatura de Bogotá podría aumentar entre 3 y 4° C, particularmente en localidades como Suba, Engativá, Kennedy y Bosa.

Riesgos del exceso de calor en la salud
El incremento de la temperatura afecta el rendimiento del cuerpo humano, lo que implica un mayor esfuerzo, por ejemplo, para el funcionamiento del corazón y otros órganos. Según el último reporte de la UNU se estima que alrededor del 30 % de la población mundial ya está expuesta a condiciones climáticas mortíferas (como lo puede ser el calor extremo) durante al menos 20 días al año, y esta cifra podría aumentar a más del 70 % en 2100.
Algunas personas mueren por una ola de calor, que es una enfermedad debida a una hipertermia. A diferencia de la fiebre, aquí el aumento de la temperatura corporal es patológico y no responde a una adaptación a una infección o inflamación. Se trata de una urgencia en toda regla. Se produce porque la temperatura corporal sube por encima de 40º, un valor en el cual el organismo puede colapsar.
Se produce por la exposición excesiva a altas temperaturas. La realización de ejercicio en horas de calor o la presencia de enfermedades crónicas hace que con temperaturas más bajas se puedan producir síntomas análogos a los que ocurrirían con temperaturas mayores. Los enfermos más vulnerables son aquellos que padecen insuficiencia cardiaca o renal o con deterioro cognitivo.
Para evitar complicaciones es importante beber abundante líquido, protegerse del sol con sombreros o gorros y usar ropa ligera y holgada para favorecer la transpiración. Y por supuesto, evitar el ejercicio en horas de máximo calor. En Bogotá no hay registro de muertes por este tema, pero bien vale la pena cuidarnos.
